lunes, 6 de febrero de 2012

Sesión 7 31/enero/2012

LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA


Esta lectura me pareció muy interesante porque intenta explicar un término que es perseguido y defendido por todos los seres humanos, pero del que no existe una oración para definir lo qué es y lo que representa para cada uno.

     Ya dentro de la lectura me llamó la atención los tres tipos de dignidad que propone y el cómo se otorgan. Las dignidades teológicas y ontológicas parecerían a primera vista como las más fáciles de cumplir ya que nos son otorgadas por un ser divino y por nuestra propia condición humana, respectivamente. Pero para nuestra mala fortuna no sucede así. Ya que existe una dignidad más, que a mi parecer es la que dificulta que algunas personas puedan tener acceso completo a su dignidad. Y esa dignidad es la que nosotros como personas nos damos, pero que también se la brindamos al otro.

 

      En mi caso creo que me resulta complicado el darme cuenta a veces de lo que valgo y ni yo mismo valoro mi vida, ya que en repetidas ocasiones la he arriesgado. Lo he hecho de muchas formas, la primera apenas tenía 15 años y fue por tomar y manejar, como todo adolescente me sentí como intocable y que a mí nunca me iba a pasar. Pero no fue así, tuve un accidente y hasta a los separos fui a dar. Después como si eso no hubiera sido suficiente me volvió a pasar exactamente lo mismo y peor aún no entendí. 

       Pensaba que porque ya me había sucedido dos veces ya no podía tener tanta mala suerte como para que me volviera a pasar y aunque ya no era frecuente que manejara borracho, sí lo era que manejara rápido y sintiéndome muy chingón porque les presumí a mis amigos que había subido el carro hasta 160, etc, etc. Y fue así que hace medio año tuve que chocar muy feo y de verdad sentir que me iba a morir para darme cuenta de lo importante que es mi vida y que muchas veces no me doy cuenta de eso. Lo curioso de todo esto es que a mi no me gusta mucho tomar ni mucho menos manejar rápido, pero lo hacía porque, según yo, esa era una forma de sentirme aceptado y tener un lugar más alto entre mis amigos. He ahí mi error, nunca me dí mi dignidad a mi mismo tenía que poner en riesgo mi vida para sentirme aceptado y por supuesto si yo no me daba mi dignidad mucho menos se la daba a los demás.

        Pero gracias a todo esto que me pasó hoy intento cada día el darme mi valor, el sentirme bien conmigo mismo, el dignificarme. En realidad siento que voy por buen camino y eso me alegra, porque una vez que consiga darme mi valor comenzaré a dárselo a todas las cosas, pero sobre todo a todas las demás personas que se la merecen tanto como yo.

PARA PENSAR

  • ¿Qué tanto crees que es importante la dignidad? ¿Por qué?
  • ¿Qué tanto te das tu valor y te valoras a ti mismo?
  • ¿Qué podrías hacer para valorarte más?
  • ¿Le brindas a los demás el mismo valor que a ti? ¿Cómo lo haces?

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